May 27, 2018 Last Updated 7:57 AM, Jun 29, 2017
RCM3®, SOFTWARE DESARROLLADO POR IRIM PARA LA IMPLANTACIÓN DE RCM

RCM3®, SOFTWARE DESARROLLADO P…

RCM3® es un software desarrollado por IRIM para llevar a cabo el proceso de impl...

La probabilidad del fallo

Además de evaluar la evidencia del fallo, las consecuencias para la seguridad, el medioambiente, la producción o los costes de mantenimiento, hay que tener en cuenta un último factor: la probabilidad de que ese modo de fallo ocurra. Así, es posible que la planta se destruya completamente por la caída de una aeronave en el bloque de potencia, pero la probabilidad de que ocurra es tan extremadamente baja que debe asumirse este riesgo sin necesidad de adoptar ninguna medida preventiva. Al contrario, si un fallo tiene unas consecuencias moderadas pero la probabilidad de que ocurra son muy altas, es razonable pensar que habrá que adoptar una serie de medidas de coste medio.

Atendiendo a la probabilidad de que se produzca un fallo por la causa estudiada, es decir, atendiendo a la probabilidad de que se produzca un determinado modo de fallo, estos pueden clasificarse en tres tipos:

  • Modos de fallo altamente probables, es decir, aquellos que se producirán antes de 2 años si no se adopta ningún tipo de medida para evitarlos, o aquellos que se tiene constancia de que se producen con cierta frecuencia (más de dos veces en los dos últimos años).
  • Modos de fallo probables, es decir, que si no se adopta ninguna medida preventiva de acuerdo con la experiencia y conocimientos del equipo que lleva a cabo el proceso RCM3 es seguro que ocurrirá antes de 5 años.
  • Modos de fallo posibles, aunque la probabilidad es muy baja. Se ha producido en alguna ocasión en instalaciones similares, pero es un hecho para el que se requiere una combinación de factores muy poco habitual. Esta calificación aparece a menudo cuando se han tomado medidas, especialmente cuando se ha modificado la instalación para que un modo de fallo no se materialice, y tras un tiempo se ha verificado que efectivamente no ha vuelto a ocurrir.
  • Altamente improbables, calificando como tales aquellos en los que incluso si no se hace nada por evitarlos, la probabilidad de que ocurran es extraordinariamente baja. Un ejemplo de lo altamente improbable es la caída de una astronave en las instalaciones. Es posible, pero la posibilidad es tan remota que debe calificarse como de una probabilidad excepcionalmente baja.

Establecer criterios relacionados con la probabilidad de que un hecho se produzca es difícil. Hay organizaciones que evalúan la posibilidad de que un modo de fallo se produzca en función de la frecuencia con la que se produce dicho modo de fallo, pero esta forma de calificar los fallos no es acorde con RCM3 y con una instalación bien gestionada. Los fallos que se producen a menudo son fallos de carácter repetitivo, y mucho antes de tratar de implementar RCM3, que es complejo y laborioso, merece mucho más la pena reducir dichos modos de fallo de carácter repetitivo aplicando otras técnicas, como la investigación de averías.

En una instalación bien gestionada la probabilidad de que se produzca un modo de fallo es baja, porque el mantenimiento y la fiabilidad están bajo control. No se dispone de datos estadísticos de fallos, porque hay pocos fallos, y por tanto, no es posible estudiar lo que ha ocurrido, porque no es una fuente de información suficiente. En el mundo de la aviación, por ejemplo, no se califica la probabilidad de que ocurra en base a la experiencia o los datos estadísticos: los modos de fallo, simplemente, no se presentan, por lo que no es posible estudiar lo ocurrido para determinar la probabilidad de fallo. La estimación hay que hacerla pues utilizando otros parámetros, como la experiencia en otras instalaciones, la lógica o la aplicación de un criterio concreto fácilmente estimable. La definición de lo que se considerará muy probable o seguro, probable, posible o altamente improbable debe definirse al principio del proceso de implantación de RCM3. Esta es una de las razones por las que conviene que el equipo que valore sea siempre es mismo: tiene unos criterios homogéneos, a diferencia de lo que ocurre si se hace el trabajo en paralelo en varios sistemas a la vez con equipos de personas diferentes.

RCM3 se aplica en muchos casos a instalaciones nuevas. El proveedor o contratista tiene en muchos casos la obligación de llevar a cabo este estudio antes de la entrega de las instalaciones al cliente final. Es el caso de suministros a la industria militar, de entrega de determinados barcos, exigencia de algunas instalaciones mineras, etc. No se cuenta con experiencia previa, y por lo tanto no se dispone de ningún dato estadístico con el que calificar la probabilidad de que ocurra. Es por ello que cada instalación debe desarrollar sus propios criterios sobre qué considerará como altamente probable, probable, posible o altamente improbable.

Revista IRIM: Especial RCM
2º parte

El Instituto RENOVETEC de Ingeniería del Mantenimiento, IRIM, ha editado el número 6 de la revista IRIM. 

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